
En la zona central de Suiza hay una bonita ciudad llamada simplemente Zug. Está ubicada sobre la orilla del lago de Zug y tiene un casco antiguo realmente hermoso con edificios medievales que hoy ofician de albergues, tiendas y restaurantes. Un viaje romántico al pasado que incluye turismo de lujo.
Zug fue en la Edad Media una ciudad que pasó por el dominio de varias familias y cada una dejó su impronta arquitectónica en ella. Así vemos la Torre del Reloj, la Casa Consistorial, los muelles y su paseo costero, la estación del ferrocarril más moderna, la antigua abadía cisterciencia Kappel y muchos edificios más.
Pero, si de naturaleza se trata, Zug tiene un secreto en las profundidades de la tierra: sus cuevas.

Estas cuevas se llaman Höllgrotten Baar y están ubicadas en la quebrada de Lorze. Se trata de una serie de cavernas de piedra caliza que están adornadas con decenas de formaciones rocosas: estalactitas y estalagmitas de lo mas variadas lo que le da a cada caverna un aspecto fantasmagórico propio. Hay varias cámaras que se formaron con el correr de las centurias a partir de la caída incesante de agua calcárea y que recién fueron descubiertas en el siglo XIX cuando se excavó una cantera en las cercanías.
Hoy, las cavernas de Höllgrotten tienen un tendido eléctrico y cada cámara está conectada con un sendero en buenas condiciones. Es una buena visita si estamos de vacaciones y hay mal tiempo, por ejemplo, y podemos recorrer el circuito mágico en 3/4 de hora sin compañía de una guía. Se llega a ellas muy fácilmente, en bicicleta desde Baar, caminando desde la estación de trenes de Baar (una hora), desde la parada de autobús en Lorzentobelbrüke en un viaje de 25 minutos o directamente en coche.
Aquí encontraremos un hermoso restaurante construido en una terraza y una zona de picnics en la ribera del río Lorze. Un dato, el restaurante permanece cerrado los días lunes.
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