
Zurich es una ciudad encantadora donde uno puede toparse en todo momento con algún monumento para fotografiar. Todo llama la atención porgue muchos de sus edificios, fuentes, plazas y teatros son sencillamente hermosos.
Es el caso del Teatro de la Ópera o Das Opernhaus Zürich, inaugurado en el año 1891. Este teatro se construyó suplantando a uno anterior, el Teatro Aktientheater (el primer teatro permanente de la ciudad), que había sido destruido en un incendio y aunque su nombre original fue Stadtheater y fue concebido como un teatro para obras recitadas y/o cantadas, con el tiempo se especializó en ópera, ballet y operetas abandonando el teatro más clásico a partir de 1926.
Fue construido por el estudio vienés Fellhner & Helmer y se mantuvo en buen estado durante todo el siglo XX pero en la década de los ‘80 se cerró para cumplir con trabajos de restauración y renovación. Volvió a abrir sus puertas en 1984.
Lo cierto es que su historia es muy rica en eventos culturales ya que muchos artistas iniciaron aquí sus carreras y sonaron los acordes y notas de muchas óperas famosas. Como ejemplos vayan Wilhem Furtwängler, Ferrucio Busoni, Richard Strauss, Arthur Honegger o Frank Martin, entre otros artistas y compositores que pasaron por aquí y dejaron su huella.
Además, la Ópera de Zurich ha sido el escenario elegido para muchos estrenos mundiales. Entre 1982 y 1984, como os dije, se hicieron trabajos de renovación y ampliación de esta Casa de la Ópera. Volvió a abrirse con la obra Meistersingers de Nuremberg de Wagner y el estreno mundial de Der Kirschgarten de Kelterborn Chekov y desde entonces sus programas han sido maravillosos y lo mismo la labor educativa y de promoción de la ópera.
Si eres aficionado a la ópera cuando viajes a Zurich date una vuelta por aquí. Verás este enorme edificio de fachada neoclásica de piedra gris y blanco con los bustos de Mozart, Wagner y Weber y el auditorio decorado en estilo rococó. Los que entienden dicen que este es un teatro alucinante que puede, en tres días (viernes, sábado y domingo), poner en escena de todo: un Nabucco, una Agrippina, un recital de Kaufman por la mañana, un Turandot y un Rigoletto. Tiene una gran capacidad de espectadores y una gran capacidad administrativa y económica para programar un contenido estupendo.
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