Juan Calvino y el Consistorio de Ginebra

Calvino

La Reforma Calvinista fue iniciada en Suiza por Juan Calvino, al mismo tiempo que en Alemania difundía su mensaje Martín Lutero. En Francia se buscaba la reforma de la iglesia mediante las ideas de los filósofos humanistas, pero su fracaso debido a la resistencia de los conservadores de la Universidad de la Sorbona dejó el campo libre a las ideas calvinistas en el país galo, así como en Inglaterra y en Holanda.

Juan Calvino, aconsejado por su familia, decidió estudiar derecho y poco después de terminar sus estudios en la Universidad de París se declaró afín a las ideas reformistas, que tan populares eran entre los más selectos círculos franceses. A causa de sus ideales y tras la publicación de su obra “La Institución de la Religión Cristiana” en 1536 sufrió la persecución de la Iglesia, por cuestionar los principios de la Salvación. Mientras que el Luteranismo afirmaba que el hombre sólo podría salvarse gracias a su fe, Calvino sostenía que la fe era importante e imprescindible para la salvación, pero que ésta dependería en último término de la voluntad de Dios.

En el año 1536 Calvino se instala en la ciudad de Ginebra, en una época en la que Suiza ya estaba familiarizada con las reformas religiosas, y encuentra en ella un clima social ideal para el desarrollo de sus ideas reformistas. También fue decisivo para ello la influencia de los comerciantes burgueses, que vieron en el Calvinismo una forma de justificar el capitalismo dentro de una doctrina religiosa.

Con mayor influencia tanto política, como religiosa y ética, Calvino funda el Consistorio de Ginebra, una asamblea gobernativa que se dedicó a controlar la administración de la ciudad, además de prohibir actividades como el teatro, el baile o los juegos de apuestas. El Consistorio de Ginebra celebró su primera sesión en el año 1541 y estaba formado por el conjunto de pastores de la Iglesia de Ginebra y doce ancianos laicos y representantes de los diferentes municipios, conocidos como presbíteros (la palabra presbyteros proviene del griego y significa “anciano”).

Como es natural, el Consistorio de Ginebra no estuvo exento de detractores por su férrea disciplina, tachándolo de represivo y agravado por estar gobernado en última instancia por un extranjero. También hubo reacciones en el otro sentido por parte de algunos fieles al catolicismo, acusando al Calvinismo de ser demasiado permisivo con las injusticias sociales.

En lo laboral, la doctrina Calvinista aseguraba que el enriquecimiento y el éxito en los negocios eran prueba de la aprobación divina, y por tanto de su predestinación para ser salvado. Además de ello, se veía a los pobres como gentes que Dios pretendía castigar por sus malas acciones, aunque podrían redimirse mediante el trabajo. Los capitalistas podían entonces realizar actividades que la Iglesia Católica les había prohibido, como por ejemplo los préstamos con interés.

Las ideas Calvinistas se extendieron por Francia (donde se conoció como hugonotes a sus seguidores), por los Países Bajos e Inglaterra. En Escocia se convertió en la Iglesia Presbiteriana, por estar fuertemente influenciada por los ancianos.

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Categorias: Historia de Suiza


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