- Sobre Suiza - https://sobresuiza.com -

Relojes suizos, mecanismos con mucha historia

Siempre que oigo hablar de Suiza me acuerdo de un reloj y eso es porque el país está desde siempre vinculado a la relojería. Desde hace siglos los suizos vienen fabricando excelentes relojes y durante muchos años fueron los mejores en su clase. Aunque hoy comparten el podio con los japoneses y los chinos, lo cierto es que no hay como un buen reloj con tecnología suiza.

Bien, que la fabricación de estos «instrumentos del tiempo» comenzó en la ciudad de Ginebra a comienzos del siglo XVII con la labor incansable de muchos maestros relojeros. Estos se dedicaban a viajar por Europa y copiar e inventar nuevos mecanismos que hicieran de la medición del tiempo algo mucho más exacto.

La virtud principal de los suizos no solo fue la calidad excepcional que lograron en sus relojes, sino también lo habilidosos que fueron en su comercio. Los comerciantes viajan a otros países, tomaban notas de las costumbres y preferencias y regresaban a fabricar los relojes. ¿Habría una Semana del Reloj en aquellos años?

Bueno, broma al margen lo cierto es que aunque al comienzo los suizos copiaban a los ingleses y franceses se volvieron con el tiempo mucho más eficaces que sus maestros, hicieron copias piratas y más baratas y después, cuando la industria ya se asentó en Suiza, comenzaron a ser personales y convirtieron los relojes en joyas artísticamente decoradas. Incluso hicieron uso de la mecánica autómata para crear relojes todavía más originales donde una figura podía señalar la hora, por ejemplo.

La industria tuvo sus altas y sus bajas, el auge en el siglo XIX y una severa crisis en la década del ’70 que se profundizó con la llegada de los relojes de cuarzo japoneses que arrasaron los mercados y dejaron a los suizos en la ruina. Y después, los chinos con sus copias piratas (de esto no se pueden quejar, ellos hacían lo mismo con los ingleses y franceses), pero lo cierto es que se han recuperado y hoy el honor de los relojes suizos ha sido totalmente recuperado.

Vía: Swissworld