El carnaval de Pequeña Basilea

carnaval de Vogel Gryff

La ciudad de Basilea es una de las más importantes de Suiza, además de la tercera más poblada. Se trata de un destino turístico de gran relevancia que congrega cada año a numerosos viajeros que se acercan para conocerla.

Atravesada por el río Rhin, la ciudad está dividida en Gran Basilea, o Grossbasel en la orilla izquierda, y Pequeña Basilea, o Kleinbasel, del lado derecho. La competencia de larga data entre ambos lados de la ciudad tiene su momento de despliegue durante los carnavales. Para que veáis que aquí no sólo vienen los turistas a esquiar en Suiza.

Durante todo el año, el “rey lengua”, o Lallekonig, permanece en Gran Basilea, apuntando su lengua hacia la Pequeña Basilea, que en cada carnaval toma revancha por esta eterna ofensa.

Así es que tiene lugar el carnaval de Vogel Gryff, o el Pájaro Grifo, durante la cual toda Pequeña Basilea festeja y baila de espaldas a su enemiga del otro lado del río, demostrando su desdén por la figura del rey lengua.

El 13, 20 o 27 de enero de cada año, bien tarde por la mañana, una balsa con tambores y grandes banderas surgen en una balsa, llevando al “hombre salvaje”, que porta un abeto y realiza su danza de saltos y brincos mirando hacia la Pequeña Basilea.

Un león y un ave griffo con su gran pico, ambos hombres disfrazados, lo reciben en bajo el Puente medio del Rhin, y a las doce del mediodía los tres bailarines se dedican a dar su espectáculo sobre el puente, al son de los tambores y con sus espaldas apuntando a la Gran Basilea.

Estos tres personajes son antiguas figuras simbólicas que representan tres asociaciones de la Pequeña Basilea. Antiguamente, sus funciones eran políticas y militares, pero en la actualidad constituyen emblemas que cada año reafirman el sentido de pertenencia y la identidad de la Pequeña Basilea.

Comenzaron a ser utilizadas estas figuras en procesiones y manifestaciones allá por el siglo XVI, aunque no hay certeza de que su empleo en estos eventos no sea previo. En 1841, las tres asociaciones a las que cada uno representa unieron sus fuerzas y se instalaron con sedes en el mismo edificio. Desde entonces, las tres imágenes son inseparables, y alternan la presidencia cada año.

Durante el mediodía, se monta el banquete para los miembros de las asociaciones y por la tarde y noche continúan los bailes que se suceden a lo largo de todas las calles de la Pequeña Basilea.

Foto vía: Vogel Gryff

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Categorias: Basilea


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