Grimentz, la típica postal suiza

Grimentz

La postal que en estos momentos os podáis imaginar del típico pueblito suizo rodeado de montañas, cumbres nevadas y un paisaje de ensueño esa es la de Grimentz. Situado en el cantón del Valais, es una pequeña joya con encanto llena de colores y en cuyos alrededores encontraréis más de cien kilómetros de rutas y senderos para pasear, hacer senderismo o andar en bicicleta.

En invierno la nieve atrae a muchos turistas, mientras que en verano es la suavidad de las temperaturas y los colores quien lo hace. El pueblo no llega a 500 habitantes (hablan francés) por lo que siempre resulta un lugar muy tranquilo y agradable. Sus pequeñas casas de madera y piedra, de tejados oscuros, se mezcla con los viejos graneros, establos y pequeños hoteles en forma de chalets. Su centro histórico empedrado es una maravilla, con el rojo de los geranios saludándonos desde las ventanas.

Buena parte de los turistas que llegan hasta aquí lo hacen para alojarse en el pueblo y luego ir hasta la estación de esquí y disfrutar de su deporte favorito. Yo os recomiendo también otra opción: el turismo saludable de pasear con total tranquilidad, asomaros a la ventana y contemplar un paisaje singular, de ensueño. Llevad vuestra cámara de fotos para inmortalizar posiblemente la estampa más suiza que vayáis a encontrar.

¿Y qué decir de los alrededores de Grimentz? Nada mejor que ir hasta el Barrage de Moir y, una presa de casi 150 metros de altura, o al lago del mismo nombre, que con sus aguas turquesas es uno de los más bonitos de Suiza. Desde aquí también podemos poner rumbo al Glaciar de Moiry o alquilar una bicicleta de montaña y hacer la ruta del Grand Raid hasta Verbier. Con sus 130 kilómetros dicen que es una de las más exigentes para los amantes de este deporte.

¿Cuándo entonces ir hasta Grimentz? Pues curiosamente no os recomiendo mucho el mes de agosto, ya que es el más lluvioso por esta zona, mientras que el más seco es abril. De ahí que si queréis disfrutar de las actividades al aire libre escojáis la primavera para vuestra escapada. Hay que tener en cuenta que aquí nieva más de cien días al año, lo que quiere decir que si venís en invierno hay que aparecer con ganas de esquiar.

Las casas de madera oscura de Grimentz, las macetas de geranio en las largas balaustradas y el paisaje de nieve y montaña hacen el resto. Un lugar sacado literalmente de una postal.

Foto Vía Offpisteininfo

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